«The laws of God, the laws of man,
He may keep that will and can;
Not I: let God and man decree
Laws for themselves and not for me;
And if my ways are not as theirs
Let them mind their own affairs.
Their deeds I judge and much condemn,
Yet when did I make laws for them?
Please yourselves, say I, and they
Need only look the other way.
But no, they will not; they must still
Wrest their neighbour to their will,
And make me dance as they desire
With jail and gallows and hell-fire.
And how am I to face the odds
Of man's bedevilment and God's?
I, a stranger and afraid
In a world I never made.
They will be master, right or wrong;
Though both are foolish, both are strong.
And since, my soul, we cannot fly
To Saturn nor to Mercury,
Keep we must, if keep we can,
These foreign laws of God and man.»



«Leyes de Dios y leyes de los Hombres
que os cumplan quienes puedan, quienes quieran,  
pero no yo. Que Dios y el Hombre
hagan cumplir sus leyes a los suyos,
pero no a mí pues no soy como ellos
y siento ajeno todo lo que es suyo.
Juzgo sus hechos, los condeno a veces,
mas ¿cuándo me atreví a dictarles leyes?
Sólo les pido que a otro lado miren,
pero ellos necesitan arrancarles
lo suyo a sus vecinos
para hacerles bailar como desean
con cárceles, con horcas, con fuegos del infierno.
¿Cómo podría superar
esa maldad de Dios y de los Hombres?
Tengo miedo y me siento extraño
en un mundo que no he creado yo.
Son ellos quienes mandan,
tienen la fuerza aunque estén locos.
Y como de momento no es posible
viajar a otro planeta
no me queda remedio: guardaré
-aunque las sienta ajenas-
las Leyes de los Hombres y de Dios.»

(versión de Juan Bonilla)
Poesía inglesa del siglo XX

A.E.Housman